jueves, 10 de enero de 2008

El pez muere por su propia boca

EL PEZ MUERE POR SU PROPIA BOCA por Germánico Vaca

En entrevista del editor de política Martín Pallares del Comercio el Presidente Correa se delató finalmente de lo que pretende hacer en el Ecuador.

“¿Qué sistema político es el ideal para Rafael Correa?” le preguntó Pallares. La respuesta de Correa es: “La democracia liberal occidental que existe desde la época de Montesquieu o Tocqueville. Pero insisto: si usted lee a Alexis de Tocqueville, en su obra ‘Democracia en América’, verá que lo primero que dice es que lo que más le sorprendió es la igualdad social y económica que hay en América. Las democracias formales no sirven mientras no haya esas transformaciones de fondo.” Palabras que Correa atribuye a Tocqueville y que delatan que Tocqueville ignoró la verdad, no vio la realidad y escribió diatribas que nunca las practicó. En 1830 los negros vivían en esclavitud, los indios estaban siendo subyugados a vivir en las reservaciones y California, Arizona, Nuevo México y Texas aún eran parte de México y no de los Estados Unidos.

Aparentemente la revolución de Correa está basada en las ideas de un burgués Francés de hace ciento setenta años. Alexis Tocqueville fue un miembro de la burguesía que vivió entre 1805 a 1859. Aún obviando el hecho que las apreciaciones de Tocqueville se refieren a los Estados Unidos y no al continente Americano en realidad y dichas observaciones fueron en los mismos años cuando Ecuador apenas se independizaba de la Gran Colombia (1830) y se conformaba como Nación.

El libro de la Democracia en América Tocqueville denota un claro racismo y desprecio por las otras razas. Tocqueville estaba a favor de la colonización y en contra de la esclavitud pero no por un sentido humanitario, sino porque estaba convencido que los descendientes de los “negros, los indios y las razas inferiores contaminarían a la raza suprema de los blancos”. Su trabajo de la “Democracia en América” está plagado de alabanza por el sistema Norteamericano y lleno de epítetos racistas como este “Lo primero que atrae a la vista, primero a la luz, al poder y la felicidad, son el hombre blanco, el europeo, hombre por excelencia; debajo de él aparecen el negro y el indio. Estas dos razas desafortunadas que no tienen ni nacimiento, ni cara, ni lengua, ni nada en común; solamente sus desgraciadas miradas. Ambos ocupan una posición igualmente inferior en el país que habitan.”

¿Este es el hombre que admira Correa?

Correa pide a Pallares que se lea a Tocqueville, pero veamos que es lo que hizo Tocqueville cuando fue parte del gobierno Francés. Durante su vida Tocqueville apoyó la represión conducida por el general Cavaignac, la misma que en 1848 abogó por imponer “estados de sitio, paros militares y regulación del estado por intermedio de la suspensión del orden constitucional. En 1849 como ministro de asuntos extranjeros él abogó junto con Julio Dufaure, ministro interior, para el reestablecimiento del estado del sitio en la capital y aprobó la detención de manifestantes. Tocqueville, apoyó leyes de restricción a la libertad política y hasta leyes contra la libertad de la prensa. Tocqueville fue crucial en pasar leyes donde aun se prohibía la libertad de clubes. Mientras si bien en cierto que en su libro “Democracia en América” apoyó cambios, en la práctica como parte del gobierno hizo todo lo posible por restringir libertades políticas, sociales y económicas. Si eso es lo que Correa bajo sus propias palabras, es lo que quiere para el Ecuador entonces los ecuatorianos pueden esperar una revolución de caos, basadas en ideas de hace dos siglos. Aquellos que queremos el verdadero cambio social, económico e integral de una patria justa solo podemos desear que Correa corra la misma suerte de Tocqueville quien fue juzgado por "alta traición". Detenido en Vincennes y después liberado a pesar de haber solicitado la restauración de los borbones contra el imperio de Bonaparte segundo (1851-1871). Después de ello se alejó de la vida política donde se dedicó a escribir el bosquejo de L'Ancien Régime et la Révolution, publicando el primer tomo en 1856.

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